
Es increible el poder de la naturaleza sobre el ser humano, es saludable estar conectado con algun emisario de ella, un arbol, una flor, un perro, un gato, etc... Cuando estube en el norte la playa quedaba a pocos pasos y cuando sentia esa necesidad de escuchar el mar, escapaba hacia el, para que me dijiera esas cosas que yo queria escuchar, era mi coneccion con la naturaleza, directa, sin intermedios y sincera. Cuando llegue a la ciudad, esta ciudad tan grande, fue todo distinto, lo que me alegra es que aun no me acostumbro a ella, aun no me consume y no lo hara jamas. Homourbis es el testimonio de ello, un homenaje a ese ser consumido, al que la ciudad le robo su piel y va donde ella lo llebe, homourbis es una catarcis de esos edificios que reemplazan las montañas que no dejan ver el horizonte, ese horizonte que tanto extraño, ese horizonte infinito frente al mar, que me hablaba de la vida, que me decia que estoy vivo.
1 comentario:
este me re encanta :D! se nota unas vueltitas por el norte...
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