que con su propio pan se iba atorar
que su frondoso bosque no lo dejaría nada
que su pecera se iba a trizar
que en las orillas la muerte iba a fermentar
Bèbe un solo sorbo de este canto al desayunar
nada al norte siente el llanto disfruta la ciudad
si los cisnes vuelan alto no te vuelvas a ocultar
en tu lomo van tres ángeles que no paran de llorar.
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