Subir escalas sin cansancio y sin sentir,
contar finales infinitos con el fin,
de dar sentido a la vida y el existir,
sembrar mentiras para verlas morir.
Bailar al ritmo de la soledad y sin fe,
contar los sueños que cuelgan en la pared,
cantar con ganas entre el humo y el mate,
pedir disculpas a la consciencia y después,
cambiar el paso para comenzar a ver,
como la realidad se espanta
y comienza a correr...
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